Reflexion Amorth 5to Glorioso




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Quinto Misterio Glorioso
María Coronada como Reina
del Cielo y de la Tierra
     Nos encontramos delante de un gran signo que nos remite a un signo anterior. Al comienzo de la historia humana, inmediatamente después del pecado de nuestros primeros padres, Dios predijo una mujer en quien Él mismo infundiría una enemistad imborrable contra Satanás, que entonces se había presentado en figura de una serpiente .

     Y Dios añadió que el hijo de esta mujer pisotearía la cabeza de la serpiente. Ahora nos encontramos al final de la historia humana. La gran señal es también una mujer admirable y coronada como reina: ella también está en lucha contra Satanás que esta vez se presenta como un dragón rojo. El Hijo de esta mujer es Jesús, que manda todas las naciones con un cetro de hierro. Es cierto que también con este cetro que derrota a Satanás.

     Ciertamente los biblistas ven representados en esta mujer diversos perfiles y afirman que en la Biblia a menudo varias figuras son representadas en una misma persona. Pero me parece evidente que la figura primeramente representada es María, dado que el hijo que ella da a luz es Jesús.

     Asunta al Paraíso, María no se cansa de contemplar a su hijo como si lo viera por primera vez. En efecto, lo ve como lo había creído siempre: hombre y Dios. Pero una cosa es creer y otra ver. Además ve a Jesús en su gloria definitiva y eterna. Lo ve como Rey del cielo y de la tierra, a la cabeza de todo lo creado, a la cabeza de la gran familia humana que se ganó con su Pasión y muerte. Comprende bien que sólo ahora se ha realizado la profecía que le había dicho Gabriel el día de la anunciación: "Concebirás un hijo al que pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin". Y finalmente el Reino de Dios se ha realizado.

     En este inmenso Reino del cual Cristo es rey, María fue elevada al puesto de reina, al lado de Jesús, que la coronó Reina del cielo y de la tierra. He ahí la posición gloriosa, final, perpetua de María.

     Hacemos bien invocándola: ella nos ama a cada uno como si fuéramos sólo nosotros. Hoy los invito a invocarla como "Reina de la paz", como se presentó en Medjugorje, sabiendo bien que la paz está en peligro; invoquémosla como "Reina de las familias", que hoy están tan destrozadas. Y repitamos todos los títulos con que es invocada como "Reina" en las letanías lauretanas.

     Para comprender mejor la grandeza de todo lo que Dios ha creado, pensemos en cuánto más admirablemente nos ha redimido. Dios Uno y Trino creó el universo por medio del Verbo y en vista de Jesús. Recordemos continuamente que Jesucristo es el objetivo, el fin por el cual existimos. Aprendamos a decir: "Jesús nació por medio de ti y tú eres la razón de ser de mi vida". No podíamos tener otro objetivo más grande y más exaltante: el Paraíso con Él. Luego la historia ha tenido el desarrollo que conocemos, con la caída de nuestros primeros padres y la redención realizada por el mismo Jesús. Al final del mundo será la resurrección de la carne, el juicio y, para los fieles, Dios será todo en todos.


     Entonces comprendemos por qué María Santísima es tan poderosa. Es la Reina del cielo y de la tierra, que, dependiendo de Jesús, nos gobierna con su corazón inmaculado, es decir, con amor infinito.




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